Rodeada de escándalos y manifestaciones callejeras, el G20 clausuró  hoy en Toronto una nueva cumbre en la que se firmaron acuerdos destinados a obtener el crecimiento económico, la creación de empleos y una consolidación fiscal en los países más avanzados.

La cumbre que comenzó con marcadas divergencias entre los Estados Unidos y la Unión Europea, finalizó con manifestaciones violentas en las calles que provocaron más de seiscientos arrestos y una enérgica represión por parte de las fuerzas policiales que se vieron obligadas a utilizar gases lacrimógenos para dispersar a los activistas que intentaban violentar las vallas de seguridad.

El alcalde de Toronto, David Millar, apareció en las últimas horas en las pantallas de la televisión para expresar su repudio por la violencia registrada en el día de ayer a cargo de quienes no  consideró activistas sino ‘criminales’.

La violencia de los hechos motivó que el presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez  Zapatero y toda la delegación que lo acompañaba, tuvieran que pernoctar en un hotel distinto al que tenían asignado dado que las calles estaban bloqueadas por los manifestantes que incendiaron cuatro coches policiales y provocaron otros actos de vandalismo contra instituciones bancarias, tiendas de conocidas marcas de vestimenta deportiva y establecimientos de McDonalds.

Algunas personas pudieron violar el cerco policial y aparecer dentro del perímetro de seguridad a través de una alcantarilla, pero los responsables del orden pudieron detenerlos y asegurar una veintena de tapas de alcantarilla.

El gigantesco dispositivo de seguridad organizado para proteger la Cumbre del G20 estuvo compuesto por unos 20.000 agentes de policías y soldados con un presupuesto estimado en unos 1.000 millones de dólares, cifra que ha sido calificada como excesiva.

Así al menos lo dio a entender el presidente francés Nicolás Sarkozy quien afirmó que la próxima Cumbre del G20 que se celebrará en Francia ‘costará 10 veces menos’ que la de Toronto.

Foto: Momento 24 

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