Se dice que por un lado están los pescadores y por otro, los pescadores de salmón. Supongo que los aficionados a cada especie harán esta misma distinción creyéndose todos especiales. Pero lo que si es especial es pescar el salmón en Canadá, y más concretamente, en la región de la Columbia Británica rodeado de unas montañas y unos bosques realmente impresionantes.

Imagen: Flickr.com

Esta zona, en las estribaciones de las Montañas Rocosas, ya cerca de la costa del océano Pacífico, ofrece la posibilidad de pescar las cinco especies de salmones del territorio. A saber: Chum, Sockeye, Pink, Coho y Chinook.

La enorme cantidad de ríos, lagos y arroyos ayuda a la abundancia de estos peces. De entre todos estos ríos destacan los cauces de Skeena, Nass y Kitimat, a los que acuden pescadores de todo el mundo, especialmente en los meses que van de junio a septiembre, cuando es posible capturar los ejemplares más espectaculares.

Entonces, las orillas de los ríos principales y de todos sus afluentes se pueblan de apasionados de la pesca, armados con sus cañas especiales y preparan el cebo del tipo mosca para que piquen los salmones. Si bien, según la temporada del año que sea, puede que sea más fácil que piquen unas enormes y sabrosas truchas, también tremendamente abundantes en estas aguas de Norteamérica.

Pero el territorio nos hará encontrar otros pescadores, y no sólo humanos. Es más que posible que se avisten osos, a los que por supuesto les encantan los salmones. Y tampoco será difícil ver águilas pescadoras. Además de otros animales como lobos o alces, el cérvido más adaptado a las duras condiciones climáticas de estas montañas.

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