Posiblemente ésta sea la reserva natural más famosa y querida de Canadá. AquÃ, en la región de Ontario, nos vamos a encontrar con todos los tópicos de la naturaleza más salvaje del paÃs.
Foto: Flickr.com
En sus casi 8.000 kilómetros cuadrados de extensión vamos a poder disfrutar de todo tipo de excursiones, desde largas caminatas senderistas a encantadores paseos, desde rutas en canoa entre los numerosos lagos del Parque hasta visitas a centros expositivos como el Centro de Visitantes que nos presenta todas caracterÃsticas naturales de Algonquin hasta una moderna galerÃa con exposiciones temporales sobre arte y naturaleza.
La flora está dominada por impresionantes abetos y bosques de arces, todo ello regado por una maraña de arroyos, rÃos, charcas salinas y lagos. En definitiva, un paraÃso para multitud de especies como osos o castores. Sin olvidar al colimbo, una ave acuática y buceadora que con su particular aullido se ha convertido en el emblema sonoro del Parque de Algonquin.
Esta ave disfruta de los más de 1.000 lagos de la extensión del Parque, donde la pesca es abundante, especialmente de truchas y percas. Otra especie muy fácil de avistar en los recorridos por el Parque, tanto caminando como navegando en canoa, son los alces. De hecho, incluso se ven mientras circulamos por la Highway 60 y ellos parsimoniosos cruzan la carretera.
Para conocer el Parque en profundidad se requieren varias jornadas. Para ello tenemos dos opciones. O bien, alojarnos en alguno de los hoteles de las ciudades del entorno, o bien alquilarse pequeños refugios de montaña construidos en madera dentro de la propia área protegida, e incluso es posible acampar en alguno de los campings próximos a la mencionada carretera que recorre la zona sur de Algonquin.

