Si pensamos en vinos, nuestra imaginación vuela hacia los viñedos de Italia, España, Francia o Argentina, difícilmente asociemos a Canadá con la industria vitivinícola que, sin embargo, posee un vino que se ha convertido en su ícono: el Icewine.

Este afamado ‘vino de hielo´ no podría producirse sin los fríos extremos del clima canadiense de la zona del Niágara, el valle de Okanagan en la Columbia Británica, en Nueva Escocia y Québec.

Elaborado de manera artesanal, las uvas se dejan congelar en la vid durante los meses de invierno, soportando temperaturas de -10 a -13 grados Celsius bajo cero. La congelación y descongelación del fruto hace que se concentren los azúcares, ácidos y extractos de frutas produciendo una intensificación del sabor que le añade complejidad y cuerpo al vino.

La cosecha se realiza de noche y a mano una vez que la temperatura baja de los -10 a -13 grados y al presionar la uva, sólo se obtiene una pequeña porción del preciado jugo de manera tal que lo que normalmente una viña cualquiera produce para llenar una botella de vino, las uvas congeladas alcanzan sólo para un vaso de Icewine. Significa que se necesitan seis veces más uvas y explica que cada botella de 375 ml. cueste entre 40 y 70 euros.

Muchos curiosos se suman a los conocedores de las rutas del vino para visitar las bodegas del Icewine y realizar un tour por sus instalaciones, interiorizándose en los sistemas de producción, recorriendo cavas, toneles y disfrutando de las generosas degustaciones.

Debido al alto contenido de azúcar, una vez abierta la botella de Icewine tendrá una duración de 3 a 5 días pero tan deliciosa bebida no durará tanto, puedo asegurarte.

Vía: Wines of Canadá

Foto: Arts Journal

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