Hay lugares que surgen a orillas de un rÃo, ya que éste les va a propocionar a sus habitantes el agua indispensable para vivir. En cambio, hay otros pueblos que nacen a orillas del ferrocarril. Ése fue el caso de Jasper, en la región canadiense de Alberta.
Imagen: Flickr.com
Este lugar de las Rocosas del Canadá nació gracias al tren y a la estafeta de correos que ahà se creó. Y hoy nos encontramos un núcleo pequeño con apenas cinco mil habitantes. Si bien los lugareños ven pasar todos los años a miles de turistas y montañeros que llegan hasta aquÃ, ya que Jasper es la puerta de entrada idónea para recorrer el Parque Nacional de Jasper, uno de los más espectaculares de Norteamérica.
Éste es el territorio protegido más amplio de los cuatro Parques Nacionales de las Rocosas. De todos ellos, el de Jasper es el que se sitúa más al norte. Y no sólo eso. Posiblemente sea el que se conserva más agreste y salvaje, y todavÃa es posible que los más intrépidos que se adentran por los senderos menos trillados, hallen paisajes que les hagan sentirse como los viajeros de otros tiempos.
Aunque no hace falta ser un experto montañero para disfrutar de Jasper y su entorno. Por ejmplo, desde la misma población parte un funicular que nos lleva al Monte Whistler. Un poco más alto, y a éste si que hay que ascender caminando, está el Monte Robson, que con sus 3.594 metros de altitud es la cima del Parque Nacional.
Éstas son sólo dos de las muchas opciones que nos ofrece Jasper, porque la localidad es una base ideal para acometer otras excursiones. Como la que nos lleva al monte Edith Cavell, bautizado asà en honor a una enfermera inglesa de la Primera Guerra Mundial. Y si lo tuyo no es el alpinismo, igualmente puedes maravillarte con el paraje de Athabasca Falls.
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