La modernidad ha traído grandes cambios y adelantos tecnológicos que pueden apreciarse mejor en los países desarrollados. Pero  también, es en estos países donde se ha incrementado la obesidad, una pandemia originada tal vez, por un ritmo de vida sedentario y consumista. Lo cierto es que en estas mismas sociedades, el ingreso per cápita es mayor y la población tiene posibilidad de destinar buenas sumas de dinero en viajes de ocio.

Pero la obesidad se está convirtiendo en un verdadero problema para las compañías de aeronavegación y el debate se plantea entre quienes sostienen que el obeso debería pagar doble asiento y entre aquellos que consideran que el pasajero debe viajar cómodo con derecho al espacio que sea necesario. Sin duda, no resulta confortable viajar con un compañero que excede los límites de su propio asiento, como también son atendibles los argumentos de las aerolíneas con respecto al gravamen impuesto por sobrecarga y no resulta tan fácil decidir cuando, en medio, queda pillada una persona entre la enfermedad y la discriminación.

Así pues, la Corte Suprema de Canadá, en consideración a este tema, dictaminó que las personas obesas tienen derecho a dos asientos por el precio de uno, en todos los vuelos que se realicen dentro del país. El proyecto original partió desde las autoridades  de Transporte de Canadá quienes consideraron que aquellos ‘funcionalmente discapacitados por la obesidad’ merecen tener dos puestos por una tarifa.

Tal medida, como era de esperar, provocó airadas protestas por parte de las aerolíneas que presentaron una apelación ante el Tribunal, que fue denegada.

La decisión no parece dar marcha atrás y las compañías de vuelos baratos deberán volver a sacar sus números; mientras tanto, los gorditos, al menos en Canadá, podrán viajar cómodamente.

Vía: Gadling

Foto: Los Andes

 

 

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