La celebración de unos Juegos OlÃmpicos suele suponer un evento inolvidable para la ciudad que los acoge. Pero la repercusión de este evento no sólo tiene lugar durante las semanas en que se disputan las distintas pruebas deportivas, periodo durante el cual la ciudad se nombra y se muestra de forma permanente en todos los medios de comunicación del mundo. Para la ciudad son tan importantes o más, las fases previa y posterior a los propios Juegos OlÃmpicos.
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Durante los años previos a la celebración se realizan un elevado número de obras y de inversiones que llegan a transformar y renovar de forma radical la ciudad. Mientras que tras los Juegos OlÃmpicos, se disfruta de la herencia de éstos, y ya son los propios vecinos y sus visitantes quiénes pasan a ser usuarios de las nuevas infraestructuras, de los modernos servicios y de la enorme fama que semejante evento ha producido para la urbe.
En cada una de las ciudades en que se han celebrado los Juegos OlÃmpicos se puede comprobar lo dicho. Si bien, tal vez uno de los casos más emblemáticos es Montreal donde en 1976 se celebraron los Juegos OlÃmpicos de verano.
Montreal es la segunda ciudad más poblada de Canadá. La ciudad ocupa una isla que forman los cauces de los rÃos San Lorenzo y Ottawa. Se trata de una de las ciudades canadienses con más historia a sus espaldas, pero al mismo tiempo es una metrópoli tremendamente moderna y de su tiempo, algo a lo que sin ningún género de dudas contribuyó la celebración de unos Juegos OlÃmpicos hace más de 30 años, y que pese al tiempo que ha pasado se sigue apreciando en la ciudad, sobre todo en el recinto olÃmpico, en el Olympic Park.

