El Olympic Park de Montreal se sitúa al norte de la ciudad, relativamente alejado del centro histórico, pero bien merece la pena acercarse hasta él para disfrutar de unas instalaciones creadas hace más de 30 años con motivo de la celebración de los Juegos OlÃmpicos de verano Montreal 1976, pero que los canadienses se han preocupado de modernizar y rentabilizar con el paso de los años.
Foto: wikipedia
De todo el Olympic Park, el edificio más grande y sobresaliente es el gran estadio, que desde el primer momento se conoció popularmente como The Big Owe, o sea el gran agujero o la gran deuda, aludiendo tanto a su forma como a su inmenso coste económico. Es de suponer, que ya lo habrán pagado, ya que el uso del estadio es continuo, lo mismo para eventos deportivos que para recitales y conciertos de música que hacen que se abarroten sus más de 50.000 plazas de asiento.
Junto al estadio está la Montreal Tower, que se eleva 175 metros sobre el suelo y a la cual podemos subir gracias a un funicular. Arriba nos encontraremos una extensa panorámica de toda la ciudad, viendo sus edificios más altos y apreciando todo el desarrollo urbano que queda encerrado por las aguas de los rÃos San Lorenzo y Ottawa.
Muy cerca del estadio está el Biodome, que en origen fue el velódromo para las pruebas ciclistas, y hoy en dÃa se ha transformado en un recinto cerrado en el que se recrean diferentes ecosistemas naturales, desde bosques tropicales hasta el latitudes polares, pasando, evidentemente por los hábitat del territorio canadiense.
Estos son los lugares más espectactulares del Olympic Park de Montreal, pero todo el recinto del parque merece una visita pausada, ahà encontraremos todos los servicios que necesita el turista. Podremos comer en distintos restaurantes y podremos comprar souvenirs de recuerdo, entre ellos las famosas bolsas de piel de Montreal 76 que las tendencias retro han vuelto a poner de moda.

