Nacimiento del Yukón, río de oro y leyenda
En las estribaciones de las Montañas Rocosas de Canadá, en lo que se ha llamado la Cadena Costera que se despliega desde Vancouver (al sur) hasta Alaska, ya territorio de los Estados Unidos. Es precisamente en estas montañas, en las entrañas del glaciar Llewellyn, donde nace el río Yukón, uno de esos ríos que quizás no sepamos ubicar en un mapa, pero que seguro que sabemos de él y lo hemos visto retratado en múltiples películas o hemos leído novelas en las que él era el principal protagonista.
Imagen: Flickr.com
El río Yukón a finales del siglo XIX se convirtió en el lugar donde viajaron miles y miles de personas de todo el planeta. Y no llegaron hasta aquí por la bonanza del clima, ya que en estas tierras el termómetro puede bajar el mercurio hasta los cincuenta grados bajo cero.
En realidad, llegaron con la esperanza de que un duro trabajo y una pizca de suerte les hicieran ricos, ya que en el lecho del río se había encontrado un filón de oro, nunca mejor dicho, y de ese filón se podían hallar pepitas.
Así que los 3.200 kilómetros del cauce del Yukón fueron rastreados y cribados con el afán del metal dorado. Y ello pese a que el río, es un río salvaje, indomable, de dimensiones impresionantes. Basta saber que desde su nacimiento en Canadá, en la región de la Columbia Británica, hasta su desembocadura en forma de delta en Alaska, abarca una cuenca hídrica que supera los 850.000 kilómetros cuadrados (compáralos con los 505.000 que tiene de extensión toda España).
Hoy en día, ya no se va a estos parajes a por oro. Si no a la búsqueda de paisajes de montaña impresionantes y también a la búsqueda de aventura, ya que existe la oferta de recorridos en canoa para descender por este tramo alto del río Yukón.
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