Sudbury, la ciudad del níquel
La ciudad de Sudbury, en la provincia de Ontario, hunde sus raíces en sus grandes recursos mineros de Canadá. El desarrollo de la localidad, que en la actualidad cuenta con más de 150.000 habitantes, fue rápido, provocado por la llegada de numerosos trabajadores de las minas de níquel a la que, en sus orígenes, fue una humilde estación ferroviaria de correos. Una ciudad que, además de sus atractivos turísticos, ha hecho una clara apuesta por la conservación y protección del medio ambiente, con la intensa recuperación del entorno natural más cercano y la plantación de casi 9 millones de nuevos árboles.
En 2001 nació el Grand Sudbury, que venía a unificar administrativamente la ciudad originaria de Sudbury y las zonas periféricas. La recuperación medioambiental de un entorno destrozado por los excesos cometidos por la industria minera, se ha dejado sentir especialmente en los lagos de la zona, el lago Wanapitei y el lago Ramsey. El lago Wanapitei ocupa el inmenso desnivel cráter dejado por un meteorito. Es el lago urbano más grande del mundo y se ha convertido en un área residencial y de ocio y en un lugar sobre el que gira gran parte de la vida de esta ciudad.
Sudbury tiene numerosas lugares de interés para el visitante. Museos como el Art Gallery of Sudbury o el Sudbury Arts Council, teatros como el Teathre Cambrian son paradas obligadas, aunque igual de interesantes resultan las entidades que ahondan en el pasado y la historia de esta ciudad, que, al igual que muchas otras en Canadá, es un cruce de caminos de colonos y poblaciones aborígenes. Como muestra pueden conocerse el Subbury Multicultural and Folk Art Association, el Northern Ontario Railroad Museum and Heritage Centre o el Centre franco-ontarien de Folklore.
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