Whistler, para esquís y para bicis
La estación canadiense de esquí que une las montañas de Whistler y Blackcomb según muchos expertos proporciona las mejores pistas de toda Norteamérica, e incluso hay quién piensa que puede que sea la mejor estación invernal de todo el mundo.
Foto: Flickr.com
Lo cierto es que es una estación de mucho prestigio a nivel mundial. De hecho, en febrero de 2010 estas laderas acogerán gran parte de las pruebas de esquí de los Juegos Olímpicos de Vancouver, la ciudad sede de los Juegos que dista aproximadamente dos horas de las pistas de Whistler.
El dominio esquiable de esta estación se compone de unas 200 pistas, las cuales están prácticamente abiertas durante todo el largo invierno canadiense, dadas las apropiadas condiciones climáticas de estas zona de las Montañas Rocosas de la región de la Columbia Británica.
Semejante extensión permite que haya miles de personas al mismo tiempo descendiendo con sus esquís o con sus tablas de snowboard, eligiendo cada usuario la pista más adecuada para su nivel, ya que las hay para todos los gustos, desde las más sencillas para los más novatos hasta otras que sólo son practicables por los esquiadores más expertos e intrépidos.
Pero si durante los meses invernales, las pistas de Whistler se cubren de nieve y de esquiadores, durante el verano estas laderas siguen siendo un terreno adecuado para la práctica deportiva, pero en este caso para la bicicleta de montaña. Estas mismas pendientes se transforman en el escenario espectacular, y hasta peligroso, por donde se realizan descensos vertiginosos sobre dos ruedas. No obstante, al igual que ocurre con el esquí, los ciclistas de descenso también van a encontrar la pista que más se adapte a sus condiciones y nivel, ya que unas son las oportunas para los principiantes y otras son únicamente recorridas por aquellos que asumen todos los riesgos y su dominio de la bici de descenso es absoluto.
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